Un brillo en el rostro, una sonrisa frente al espejo y la sensación de que la fiesta apenas comienza. Así se vive un glitter bar, una de las tendencias más populares en eventos donde la creatividad y la diversión van de la mano.
Montar un glitter bar no se trata solo de poner brillantina sobre una mesa. Es crear una experiencia. Desde el primer vistazo, el espacio debe invitar a los invitados a acercarse, probar, jugar y atreverse a brillar un poco más. Una mesa bien decorada, buena iluminación y un espejo grande hacen toda la diferencia.
El corazón del glitter bar está en los productos. Glitter cosmético, gemas, pigmentos, adhesivos especiales para piel y brochas limpias son imprescindibles. Todo debe ser seguro, de buena calidad y fácil de aplicar, porque la comodidad del invitado es clave para que la experiencia sea positiva.
La organización también importa. Tener los productos clasificados, contar con aplicadores individuales y mantener el área limpia ayuda a que el flujo sea rápido y ordenado, incluso cuando hay muchos invitados esperando su turno. Si además hay alguien guiando y aplicando el glitter, la experiencia se eleva por completo.
Un buen glitter bar no solo decora rostros, también anima la fiesta. Es un punto de encuentro, un espacio para fotos y un recuerdo que se queda en cada invitado. Funciona perfecto en bodas, festivales, fiestas temáticas, cumpleaños y eventos corporativos que buscan algo diferente.
Si estás pensando en montar uno y no sabes por dónde empezar, he subido un nuevo video a mi canal de YouTube donde explico paso a paso cómo montar un glitter bar, qué materiales necesitas y qué detalles marcan la diferencia.
Porque al final, una fiesta con brillo… siempre se recuerda.

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